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COSQUÍN ROCK 2005 SOMOS LOS MISMOS DE SIEMPRE
Miércoles 2 de febrero: A las 8 de la madrugada arribo al terminal de buses de Córdoba, después de algunos días de carrete y conociendo mujeres hermosas en nuestra querida y vecina Mendoza. En cuarenta minutos me encuentro en medio de la nada, comuna de San Roque, Cosquín queda como a 14 kilómetros, pero actualmente se desarrolla en este lugar. Después de infructuosos esfuerzos por tratar de conseguir ayuda (mientras este mochilero de 22 años se embarra en la entrada, los medios locales entran al predio como el patio trasero de su casa), aparece una linda morenita encargada de producción, que al enterarse del lugar de dónde vengo ordena a la gente del crew que se me diera de comer y beber (Dios existe). Después de mucho ir y venir consigo la acreditación y de pasada escucho la prueba de sonido de Charly García, el anfitrión de la noche. Poco a poco el peladero se comienza a transformar en una mini ciudad, donde imperan los puestos de milanesas, choris, pebetes y otros manjares. Salvo por la ausencia de Internet, se podía encontrar de todo.
Cae la noche, y nada pasa, es Charly, es mejor tener paciencia. Después de unos cuantos fernet (mi único consuelo a falta de piscola) se asoma el mítico flaco al escenario. El show comienza a las 00:30, repasando toda su discografía, comenzando con los temas más rockeros para enganchar a la audiencia (se las sabe por libro). Mi única crítica al maestro son las enormes pausas que se mandó, entre las cuales se fue un poco de gente, pero el enorme predio seguía colmado. Un momento a destacar, aparte del momento “pinkfloydeano” es una larga pausa con base electrónica, que todos pensamos sería el fin del show, pero no, era una base del mismo Charly, argumentando en su vuelta “y bueno, la influencia de los DJs”. Después de casi 3 horas de risas, incomprensión, entrega y por sobre todo buena música, concluye la apertura del festival.

Jueves 3 de febrero: Es el turno de los chilenos Huinca de saltar al escenario. Son quienes inauguran el escenario auspiciado por chicles “Top Line”, un camión con todo lo necesario para brindar un excelente show. La ventaja de éste camión es estar situado en medio del escenario principal y el escenario temático, por tanto para dirigirse de uno a otro hay que escucharlo obligatoriamente. A favor de los chilenos, no había un grupo de trayectoria ni peso en ambos escenarios, por esto las afiladas guitarras de los Huinca captaron la atención del público a muchos metros de distancia, por tanto había gran cantidad de personas, sobre todo de los más rockeros. El show fue de mediana duración, de gran peso y mucho feedback. No se dejaron escuchar los “¿son chilenos?”, loco, allá la rompe el heavy”, “¡pero que buen violero!”. Entonces abandonan el lugar que les tocó inaugurar, y vaya que lo hicieron.
En el escenario principal irrumpe el flaco Spinetta, con su estilo único hace vibrar al público con las 6 cuerdas, tocando cada vez mejor con su sello personal. Tras un buen comienzo y caída en picada de Los Pericos, sube el famoso Pappo. Famoso por su estilo con la guitarra y sus acalorados comentarios, que no se dejaron esperar, repasa lo mejor de su discografía, aunque la verdad es que su show fue más largo de lo que la audiencia estaba dispuesta a tolerar. Entonces se viene el plato fuerte de la noche… SEPULTURA. Las banderas chilenas (incluida la mía) comienzan a flamear demostrando que en esta parte de la noche los chilenos jugamos de local. No sé qué tiene Sepultura que lo hace ser tan nuestro, aunque si pudiéramos hacer un soundtrack de la historia de nuestro país, desde el descubrimiento hasta nuestros días, de seguro estos brasileños podrían aportar con varios temas. Sigo soñando con ver a Max tras el micrófono, con la clásica B.C. Rich Warlock imponiendo orden al caos, pero bueno, tenemos que conformarnos con el enorme, pero enorme carisma de Andreas y la terrible precisión y peso de Igor. Pienso que Derrick últimamente se ha fijado mucho en Lajon, de Sevendust (hasta en los gestos). El show fue realmente una guerra, repasando sus clásicos incluso anteriores a Chaos A.D. La brutalidad fue la tónica, finalizando con sus famosas “raíces sangrientas”, coreada, sentida y golpeada por la mayoría de los presentes, que a esa altura ya nos encontrábamos a torso desnudo, con unos kilos menos y una que otra cosa extraviada. En conferencia de prensa Igor niega tajantemente posibles relaciones musicales con Max, confiesa que le gusta mucho el último disco de Soulfly y que le agrada la forma de tocar del baterista de los americanos Mastodon.
Después de la guerra, la paz, con un León Gieco que regala simpatía y humildad, Charly García invitado como bonus, qué mejor para disfrutar de los fernet que nos abastecía la carpa de prensa. Para cerrar la noche, Molotov, que dieron un concierto más rockero de lo esperado, cover de Misfits en castellano incluso, para terminar “entibiando” la audiencia subiendo como siempre chicas al escenario, aunque nada lograba mitigar la gélida noche que nos acechaba.
Viernes 4 de febrero: Llega el denominado “día heavy” en el escenario temático, donde destaco todas las bandas: Pino, Sanctuary, Guerrero Inmortal, Tren Loco (gran estilo), Karma Sudaka (más de lo que esperaba), Oconnor (muy novedosos), Horcas (tocan mucho mejor en vivo de lo que he escuchado en estudio) y Riff, legendario grupo liderado por Pappo, donde se gana el respeto y aplausos de quienes somos amantes de las guitarras más distorsionadas. Dejo un espacio aparte para los españoles Barón Rojo, quienes a mi parecer los años no los han puesto más lánguidos, al contrario, les han inyectado la experiencia y estilo que demuestran en vivo. Se pasean por todos sus clásicos y los no tanto, dejando en claro que no son unos dinosaurios del heavy en español, sino una banda vigente con ganas de no parar nunca.
En el escenario principal alcanzo a ver casi el show completo de Los Natas, banda que ha traspasado el éxito a nivel latinoamericano, transformándose en banda de culto del movimiento stoner incluso en el viejo continente… y en vivo sí que son crudos. Después del “portuñol” de los brasileños Reacción en Cadena, suben al escenario los jóvenes santafesinos Cabezones. Me detengo en esta banda porque realmente sorprende cómo se puede amoldar un estilo netamente europeo a letras totalmente en castellano. Luego de un tibio comienzo, empiezan a soltarse estos jóvenes músicos, pasando por problemas de sonido que causan una mezcla de los instrumentos, hasta arreglar todo y enganchar con la audiencia. Ya en 20 minutos tienen saltando al público, que corea a cabalidad la mayoría de las letras. Para mí no fueron una revelación, ya que había escuchado previamente material del grupo, pero los que no los conocían de seguro se llevaron una gratísima sorpresa de rock, metal, atmósferas y estilo, un estilo único. La única crítica que les hago es abandonar el escenario cuando se encuentran en la cúspide, sé que es un festival contra el reloj, pero podrían haber cambiado un poco el orden del setlist… en Chile los hubiéramos ido a sacar de los camarines si fuese necesario. Continúa la noche la banda Carajo, cuya comparación con A.N.I.M.A.L. es inevitable. Se nota mucho que Carajo es una propuesta mucho más comercial que la mencionada banda, y luego de escuchar los temas que conozco, la verdad es que no lograron captar mucho mi atención. No sé si Cabezones les dejó la vara muy alta o su escasa discografía no logra enganchar con la gente.

Es el turno de Catupecu Machu, con su sonido fresco, entretenido y novedoso. Incluso quienes los criticaban terminaron saltando, la verdad es que no había nadie que no disfrutara de la entrega total de los músicos, que tienen muy en claro que poseen absoluta llegada con la gente. Realmente en vivo son buenísimos, suenan como una banda de las realmente grandes. Espero que en Chile se les de la cabida que se merecen, ya que son profesionales de verdad.
Después del excelente show de Catupecu, nos llega el regalo de la noche: Divididos. Parten con sus temas más coreables y rockeros, pasando incluso por alguno que otro tinte de lo que fue Sumo. Un Ricardo Mollo que recuerda a Hendrix entretiene de sobremanera al gran público que se aguanta el frío para ver la “guinda de la torta”. Tras un espectacular, pero corto solo de bajo de Diego Arnedo, dan paso al solo falto de improvisación del nuevo batero de turno (con todo respeto). Igual rescato la intensidad con que este flaco golpea los tarros, pareciera que la está matando, por lo que demuestra gran técnica a pesar de su aparente corta edad. Después de más de 2 horas de show sin parar, Mollo corta las cuerdas de su Gibson, indicando que la noche ha terminado, al menos en cuanto a rock en vivo se trata.
Sábado 5 de febrero: Después de darle una oportunidad de 20 segundos a Miranda, me dirijo al escenario temático, día de blues, aunque no muy purista que digamos. Me encuentro con una sorpresa de proporciones llamada Lovorne. Pregunto quiénes son y me responden, “el violero es hijo de Pappo”. Por la forma de tocar se nota que nació con las 6 cuerdas bajo el brazo, y poseedor de una voz rockera al estilo Weichafe, pero más directos, rock&roll sucio y pegajoso, como debe ser tocado. La banda que llamó mi atención posteriormente fue Pez, encabezada por el guitarrista Ariel Minimal, ex Fabulosos Cadillacs, pero no se asusten, no tiene nada que ver con su anterior agrupación. Pez toca una fusión experimental a doble teclado con un baterista genial y unas guitarras realmente fuera de órbita. La psicodelia es lo que prima en su estilo, recordándome a ratos a los ingleses Ozric Tentacles. Si Ariel mejorara el trabajo vocal podría tener muy buena aceptación a niveles mayores. Después de un descanso me instalo en el escenario principal para que la legendaria Rata Blanca barra el piso. Puede ser criticable la poca originalidad del setlist, pero lograron mover un público que no les corresponde, sobre todo con su archifamosa triada final: “Guerrero del Arcoiris”-“Mujer Amante”-“La Leyenda del Hada y el Mago”, coreadas por gran parte del público, demostrando que a la Rata se le respeta. Lo que seguía en el escenario principal era Vicentico, El Otro Yo y Babasónicos, por lo que mi noche terminó en el escenario temático escuchando la magistral improvisación y estilo de Botafogo, la solidez de La Mississippi y la fusión de Memphis.
Domingo 6 de febrero: En el escenario temático es el turno del punk, partiendo con los uruguayos Trotsky, de buen sonido, aunque se mandaron un cover de “Un Beso y Una Flor”, que me recordó inmediatamente el hecho por nuestros Mox... ¿copia? no lo sé, aunque si sé que la de los criollos suena mucho mejor. Es el turno de Mayday, banda de Tucumán, tierra de personas hermosas con las que tuve la oportunidad de compartir. Con su punk melódico lograron mover a todos los presentes, demostrando sencillez y fuerza, que contagió a todos los que estábamos presentes. Después de una larga indecisión me llevo la mejor sorpresa del día: Los Caligaris. Esta agrupación cordobesa me atrapó como con un imán, en buen chileno hicieron que me cagara de la risa, de principio a fin, nada ni nadie podía borrar la sonrisa de mi rostro. Estos 11, 13, 17 o cuántos personajes sean, montan un show basado mucho en la actividad circense, improvizan, cuentan chistes, cambian letras de temas, hacen malabarismo, acrobacias e incluso se dan la libertad de lanzar al público alfajores cordobeses. En conferencia de prensa su baterista se pone muy contento al saber de donde soy, y confiesa pertenecer a la famosa familia de circo chilena “los Tachuela”, e inmediatamente me hace la entrega de su LP “Grasas Totales”, fusión de rock, cumbia, cuarteto y otros elementos que si quieres divertirte no puedes dejar pasar. Después de los extraños Manos de Filippi y los mendocinos Karamelo Santo, llega el espectáculo que personalmente esperaba con ansias, Kapanga. Estos hijos de Quilmes (el barrio, y también de la cerveza) entretienen apenas pisan el escenario, con la extraña mezcla de rock, ska, cumbia, tintes de metal y punk... realmente hacer una descripción es imposible. Sus letras mayormente lúdicas son coreadas por gran parte de la gente. En Chile no se les conoce tanto, solo recordándose su éxito “Ramón”, con riff de “The Trooper” de Iron Maiden en teclado con sonido de acordeón. Para demostrar su gran variedad de influencias y solidez de su guitarrista se pasean por clásicos del rock desde Ramones hasta un cuarteto de Guns N`Roses (debido a encontrarnos en Córdoba). Corro a ratos al escenario temático para ver a los 2 Minutos versión 2.1 y posteriormente al gran Marky Ramone, junto al frontman Mickey Leigh en voz y guitarra, hermano del desaparecido maestro Joey Ramone. Mickey derrocha carisma y demuestra que no es solo un hermano más de la lista, tiene estilo y llegada con el público, mucha buena onda, y Marky un tanto autista, pero muy sencillo y austero. Después de una media hora comienzan con los grandes clásicos de Ramones, dejando emocionados a los mohicanos y los no tanto. El público igual se reparte debido a que en el escenario principal se encuentra La 25, banda de rock argentino, que reconozco no conocer su discografía ni nada más que su nombre, y al decir verdad me deja un poco perplejo la gran cantidad de fans que tienen, debido a que no logran moverme más que para volver donde Marky. El plato fuerte de la noche es Las Pelotas, grupo que junto a Divididos también descienden de lo que fue Sumo. La verdad es que Divididos en Chile la lleva, pero de Las Pelotas no se conoce casi nada. Todo el público se concentra para ver este show, a lleno máximo, cuyas canciones eran coreadas por todos los presentes salvo los extranjeros que ahí nos encontrábamos. Es cierto que tenían temas con mucha onda y llamativos, pero sin duda me quedo con Mollo y compañía. Las comparaciones pueden resultar muy odiosas, pero acá es inevitable. A propósito pienso en Chile somos más conservadores con el concepto “Rock”. Mientras al otro lado de la cordillera puede ser cualquier tipo que se cuelga una guitarra, para nosotros tiene que ser crudo, duro e inspirado... me gusta llamarlo actitud, creo que esta palabra sirve de sinónimo para eso que todos amamos, el rock, el maldito rock (cómo extrañamos a La Renga).

Debo concluir con un saldo positivo del festival, no escondo que en principio no tenía muchas esperanzas de que saliera a flote, pero se logró superar con creces. Un tirón de orejas a la producción por las escasas comodidades que se nos brindó a la gente de la prensa, dejándonos incluso a la intemperie el día que más lluvia cayó, teniendo que embarrarnos hasta las rodillas. Sin embargo es comprensible debido a la incomodidad del terreno y ser la primera vez que esta productora se encarga de un evento de tal magnitud.
No puedo dejar de agradecer a todos aquellos que colaboraron para que este review fuera posible:
Francisco Luna y Carlitos Cazón de www.tucumanunder.com, Tucumán. Alejandra Erbetta de radio Capital Nacional 101.9 FM, fmcapital@arnet.com.ar, Paraná. Hernán Arenales de radio Rock&Pop 97.7 FM, santafe@rockandpop-net.com.ar, Santa Fe. A toda la demás gente de prensa de Rosario, Córdoba, Buenos Aires, San Luis, Mendoza, Chile y Uruguay. Y especialmente a toda la gente buena onda con quienes compartí durante el festival, Andrea, Natalia, Luciano (son lo máximo) Zeta (Soda Estéreo) y muchas otras personas de bandas, producción, fans y todos los otros que se me quedan, GRACIAS… TOTALES.
Alejandro Javier Majoo Morgado
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